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Los sonorenses dominaron la escena política nacional de 1920 a 1936, y el Gobierno del Estado de Sonora, por conducto de la Comisión Estatal para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana, desea revalorar con dignidad el papel que tuvieron ellos y sus aliados de otras partes de la república que participaron en la llamada Revolución Mexicana de 1910 a 1929. En razón de ello, el Gobierno del Estado adquirió el año pasado la casa propiedad de don Francisco Obregón Tapia, hijo del general Obregón, en Ciudad Obregón, quien había formado dentro de su hogar un recinto museístico privado dedicado a su padre, con objetos y documentos únicos en la historia de México, que sirvieron de base para crear el Museo Sonora en la Revolución en ese lugar. Esta Comisión Estatal, a sugerencia del consejero asesor, doctor Ignacio Almada Bay, investigador de El Colegio de Sonora, contactó con el doctor en Historia, Octavio Herrera Pérez, ameritado intelectual radicado en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, titular del Programa del Noreste del Museo de Historia Mexicana, autor de guiones históricos museográficos, quien convocó a la firma Sueños y Quimeras, S.C., despacho de la Ciudad de México, dirigido por la maestra Judith Alanís Figueroa, con más de diez años de experiencia en la asesoría, diseño, gestión y desarrollo de proyectos culturales y realización de proyectos museológicos, audiovisuales y multimedia, quien hizo el museo, que iniciaron en enero del presente año, terminando a inicios del pasado mes. El Museo Sonora en la Revolución contempla tres escenarios: 1. Los valles de los ríos Yaqui y Mayo, o sea el sur de Sonora en su entorno natural. 2. Los sonorenses en armas y en la construcción del México contemporáneo. 3. El desarrollo agropecuario del sur de Sonora. El hilo conductor del mismo es la figura del general Álvaro Obregón junto con las miles de personas que anduvieron en sus “Ocho mil kilómetros en campaña”, destacando el papel de los soldados yaquis y mayos, los eternos olvidados. El general, al dejar la presidencia en 1924, se vino a trabajar a Sonora como un simple agricultor, impulsando el desarrollo agropecuario del sur del estado, continuando la obra del visionario Carlos Conant Maldonado y de la Compañía Constructora Richardson. Esto haría que a partir de los años cincuenta del siglo pasado, Sonora fuera considerado “El Granero de México”, con más de medio millón de hectáreas de riego. Todo estuvo bajo el control normativo de la Secretaría de Hacienda y el Instituto Sonorense de Infraestructura Educativa del Gobierno del Estado de Sonora. Se creó el organismo público descentralizado Museo Sonora en la Revolución en Ciudad Obregón, quien lleva la administración del recinto cultural. El Ejecutivo del Estado decidió que el licenciado José Luis Islas Pacheco ocupe la dirección inicial del mismo. Sin duda es el museo más avanzado en tecnología interactiva de multivideo de Guadalajara a Tijuana, y pone a Ciudad Obregón y a Sonora en el mejor nivel nacional. Es también un recinto cultural para exposiciones y eventos. Un pivote que propulse el desarrollo cultural museográfico en Sonora. El museo tiene un toque especial, humano, que llega al corazón del visitante, con tramos de descanso y esparcimiento, pero también de reflexión. Hay un compromiso con la objetividad. Es todo lo contrario de un museo muerto. El agua es el hilo conductor del recorrido del museo. El mensaje final es de concordia, de reconciliación entre hermanos que los distintos rumbos de la Revolución Mexicana enfrentó hace casi un siglo. Todos juntos otra vez, unidos por la vida, que es lo que universalmente significa el agua. Este recinto fue inaugurado el 7 de septiembre del 2009. |